¿Está Muriendo nuestra Identidad Mexicana?

En nuestro país contamos con muchísimas tradiciones y costumbres, cada una de ellas con sus rasgos muy característicos y distintivos, pero hay una en particular que puede llegar a mover algo un poco más profundo de nosotros: El Día de Muertos.

Cada año los días 1ro y 2do de noviembre nos dedicamos a celebrar y recordar a aquellos que ya no se encuentran con nosotros dentro de este plano. Lo que pasa con cada uno después de fallecer es una incógnita para todos, idea hay muchas, pero nadie sabe a ciencia cierta que sucede en ese momento.

Como parte de esta celebración tan emblemática, la parafernalia no se hace esperar y en las escuelas y oficinas podemos ser testigos de cómo se preparan para recibir a quienes tanto cariño dieron a sus seres queridos mientras estaban aquí.

En este día tan particular dentro de la agenda del país, normalmente acostumbro utilizarlo para descansar, actualmente no cuento con algún familiar o amigo cercano que se encuentre en sepultado en el cementerio, los padres de mi abuela materna están en el panteón Yañez, pero al final de cuentas no me toco conocerlos y no existe un lazo que me haga ir a visitarlos si no es por mi abuela.

Así que me decidí a recorrer las calles de Hermosillo, observando que es lo que podía verse en el ambiente. Sonora es un estado muy lejano al centro del país y, queramos o no, siempre ha sido muy marcada la forma en la que festejamos este tipo de actividades.

Compruebo lo anterior al pasar por dos casas que están decoradas con motivos del ¨Día de Brujas¨, celebración sumamente comercial y que tiene una relevancia destacada en el país vecino del norte. Esto me hace reflexionar y pensar en si esto es culpa de Estados Unidos o si nosotros decidimos anteponer otros festejos primero que los propios.

En mi recorrido a pie encuentro pocas, casi nulas, referencias al día de muertos. Tal vez es parte de nuestra cultura el festejar esta fecha con menos pasión que en otras partes de nuestro país. Probablemente la distancia y la particularidad de nuestro estado han construido una forma distinta de ver esta fiesta.

Después de caminar varias calles me decido a tomar el autobús, línea 17 para ser exactos y de esta manera me dirijo Sanborns, hay que aprovechar el asueto para buscar algunos artículos que tenía pendientes de comprar. Llego al establecimiento, destacando que en el transporte público había un joven con no más de 20 años cargando algunas típicas flores de cempasúchil, entro y lo primero que llama mi atención es la venta de pan de muerto. Este postre es esencial en estas fechas, las grandes corporaciones se han encargado de capitalizar al máximo su producción; tamaño chico, tamaño mediano y tamaño grande.

Después de seleccionar una caja con pan de muerto tamaño mediano, selecciono dos discos musicales y tras pagar su precio me retiro del lugar.

Regreso a casa de nueva cuenta en transporte público y lo que alcanzo a escuchar es a una pareja de jóvenes en el camión dando sus impresiones de la película ¨Coco¨, así es Disney ha producido un filme basado en una de las festividades más importantes de nuestro país. ¿Era tal vez necesario ver nuestro orgullo desde los ojos de un vecino para valorar su existencia?



¿Ustedes ya pusieron su altar o ya mataron la tradición?

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